LAAAB home header
Breadcrumb

Aportaciones recibidas en la Consulta Pública previa:

Regulación conciertos educativos

Listado de aportaciones
Mostrando 51 al 60 de 90 resultados
Aportación sobre Aportación Documento adjuntado
Rechazo a los conciertos de enseñanzas postobligatorias Pienso que dedicar recurso públicos para cubrir servicios que pueden ser cubiertos por organismos públicos a entidades privadas afines es un financiación irregular de amiguetes. Gastar dinero cuando no necesario no se puede justificar con el hecho de ser una promesa electoral, no deja de ser un chanchullo como tantos otros que critican.
Dinero público para la pública En la escula pública tenemos carencias que no están siendo resueltas por el gobierno de la comunidad. El dinero público debe gastarse en la escuela pública.
Dinero público para la escuela pública Concertar un etapa educativa post obligatoria es desviar dinero público a empresas privadas. Es este caso es pagar dos veces por el mismo servicio que ya se da en la escuela pública. Habiendo plazas más que suficientes para cubrir está necesidad educativa sería despilfarrar dinero público y entregarlo a quien no lo necesita. Los impuestos deben ir destinados a la mejora de los servicios públicos, en el tema de educación pública se debe invertir muchísimo más.
Limitación de los conciertos educativos y exclusión del Bachillerato Considero que los recursos públicos destinados a educación deben dirigirse prioritariamente a garantizar, mantener y mejorar los servicios educativos públicos. La Administración tiene la responsabilidad de asegurar una red pública suficiente, accesible, inclusiva y de calidad, capaz de garantizar el derecho a la educación en condiciones de igualdad. La financiación pública debe servir, por tanto, para reforzar los centros públicos, sus plantillas, sus infraestructuras, sus recursos y la oferta educativa necesaria. No considero adecuado que se destinen fondos públicos a financiar enseñanzas impartidas por centros privados cuando esas enseñanzas pueden y deben ser garantizadas directamente por la red pública. Esta consideración resulta especialmente relevante en el caso del Bachillerato, al tratarse de una etapa postobligatoria. Por ello, propongo que el futuro Decreto excluya expresamente el Bachillerato de las enseñanzas susceptibles de concierto educativo, sin excepciones, y que no permita la concesión, renovación, ampliación o modificación de conciertos para esta etapa. Asimismo, la planificación educativa debería tener como objetivo prioritario garantizar los servicios educativos mediante una red pública suficiente y de calidad, evitando que la financiación de centros privados sustituya o limite la inversión necesaria en la enseñanza pública. La libertad de las familias para elegir un centro privado debe respetarse, pero dicha elección no implica que el coste de una enseñanza privada deba ser asumido por el conjunto de la ciudadanía mediante fondos públicos. Por todo ello, solicito que el futuro Decreto establezca una política de conciertos restrictiva y sometida al interés general, que priorice inequívocamente la financiación y el fortalecimiento de la educación pública y excluya el Bachillerato del régimen de conciertos.
Regulación conciertos educativos DINERO PÚBLICO PARA LA EDUCACIÓN PÚBLICA. SE ESTÁ DESMANTELANDO LA EDUCACIÓN PÚBLICA CON LA EXCUSA DE LA LIBERTAD DE LAS FAMILIAS. SE ESTÁN RECORTANDO RECURSOS PERSONALES, MATERIALES SIN NECESIDAD, PARA DARLE MAS RECURSOS A UNA EDUCACIÓN CONCERTADA QUE NI LO NECESITA. NO AL CONCIERTO EDUCATIVO. VIVA LA EDUCACIÓN PÚBLICA
Dinero público para la pública La educación pública en Aragón se enfrenta a carencias estructurales graves, como la falta de recursos materiales y de profesorado especializado, especialmente en la atención a la diversidad y al alumnado con necesidades educativas especiales, necesidades que el sistema actual no logra cubrir. La educación pública precisa de medios y profesores —especialmente en la cuestión mencionada— y eso no va a conseguirse con los conciertos de bachillerato en la privada. Además, existen plazas sobrantes en el bachillerato de la pública, por lo que no existe una necesidad real de creación de nuevas plazas concertadas. La tendencia no debería ser el trasvase de fondos públicos a la privada —mayoritariamente religiosa— cuando la pública tiene carencias y la privada no presta servicio allí donde no hay negocio (pueblos). El camino es el contrario: se debería avanzar de manera progresiva hacia la eliminación de los conciertos educativos, no solo en el bachillerato que se pretende, y establecer que cualquier mantenimiento de centros educativos privados sea asumido de manera exclusiva por quienes demandan esos centros, sin apoyo de fondos públicos. Además, es evidente la carga ideológica del concierto, que no busca el interés general, que es la norma básica de cualquier actuación política. Cualquier concierto va, directamente, en contra de la enseñanza pública, de la cual el Gobierno de Aragón es gestor, responsable y custodio.
Dinero público para los conciertos educativos DINERO PÚBLICO PARA LA EDUCACIÓN PÚBLICA. SE ESTÁ DESMANTELANDO LA EDUCACIÓN PÚBLICA CON LA EXCUSA DE LA LIBERTAD DE LAS FAMILIAS. SE ESTÁN RECORTANDO RECURSOS PERSONALES, MATERIALES SIN NECESIDAD Y SIN VERGÜENZA PARA DARLE MAS RECURSOS A UNA EDUCACIÓN CONCERTADA QUE NI LO NECESITA. NO AL CONCIERTO EDUCATIVO. VIVA LA EDUCACIÓN PÚBLICA
Concertación Centros Educativos Los Gobiernos, que no consejos de administración, sino gestores d elo común, han de disponer y proceder en torno a lo público ya que la financiación es de la ciudadanía y ya de revertir en la misma. Creo que no procede concertar una vía pos obligatoria de la enseñanza sino reforzar y completar los centros educativos públicos donde hay plazas y profesionales seleccionados por la propia administración pública en sus procesos de selección públicos
Dinero público para la pública Concertar el bachillerato y las enseñanzas de 0 a 3 supone una medida que perjudica a la escuela pública al desviar los fondos que solamente han de ser derivados hacia los centros públicos que sin discriminación y gestionados por funcionariado público que accede libremente, garantizan a todo estudiante una formación de calidad en igualdad de oportunidades. Así, los centros públicos atienden a todos los estudiantes sin importar su contexto socioeconómico, su etnia, su religión, su género y sus capacidades. La concertada debería ser totalmente PRIVADA, puesto que surgió en un contexto de falta de medios y centros públicos y una alta demanda de población. En cambio, en la actualidad hay PLAZAS VACÍAS en centros públicos, demostrando que la oferta es suficiente como para no tener que desviar unos fondos ya de por sí escasos para la escuela pública. Además, con el concierto educativo se está equiparando a los centros concertados que contratan según sus propios criterios a los profesionales docentes y seleccionan a su vez al alumnado que admiten. Esto supone un golpe para la educación que ha de ser de toda la ciudadanía pagada con sus impuestos.
NO al concierto de bachillerato Concertar el Bachillerato en Aragón significa tomar una decisión política muy clara: destinar dinero público a financiar una oferta privada mientras nuestros institutos públicos siguen reclamando más recursos, mejores plantillas, ratios razonables y una atención adecuada a la diversidad. No necesitamos ampliar los conciertos. Necesitamos cuidar lo que ya tenemos y, demasiadas veces, dejamos deteriorarse. Necesitamos institutos públicos fuertes, capaces de ofrecer un Bachillerato de calidad independientemente de que el alumnado viva en Zaragoza o en un pequeño municipio del medio rural aragonés. Cada euro destinado a crear nuevos conciertos es un euro que podría emplearse en reforzar la educación pública: contratar profesorado, mantener grupos, ampliar optativas, mejorar instalaciones, atender al alumnado que más lo necesita o garantizar que estudiar Bachillerato siga siendo posible también allí donde mantener un grupo no resulta «rentable». La educación pública no selecciona dónde merece la pena estar. Vertebra el territorio, garantiza oportunidades y pertenece a todos. Por eso, antes de financiar con dinero público nuevas plazas privadas, Aragón debe comprometerse con sus propios centros. No queremos una educación pública que simplemente sobreviva mientras se amplían los conciertos. Queremos una educación pública cuidada, financiada y defendida. El dinero público debe servir, primero, para fortalecer la educación pública.

LAAAB footer